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Cómo navegar seguro usando una red inalámbrica Wi-Fi

Robo de claves bancarias, sustracción de datos críticos de diversa índole y monitoreo de emails son algunas de las amenazas. Pueden llegar a sufrir quienes utilizan, sin protección, tecnología inalámbrica. Los consejos para acceder a Internet de manera segura desde cualquier cybercafí o bar .

La creciente demanda de computadoras portátiles que exhibe la Argentina ha repercutido directamente en el consumo de Internet inalámbrica. La tecnología Wi-Fi aparece como la prestación de conectividad sin cables más utilizada en la actualidad.

Pero ese mismo uso la ha transformado, tambiín, en una de las herramientas que más cantidad de ataques evidencia por parte de delincuentes informáticos.

Robo de claves bancarias, sustracción de datos críticos de diversa índole y monitoreo de emails son algunas de las amenazas que pueden llegar a sufrir quienes utilizan Wi-Fi.

La falta de medidas que presentan muchos de los lugares públicos donde hoy se ofrece conectividad inalámbrica obliga a plantear una pregunta: ¿Es posible navegar seguro usando Wi-Fi?

En búsqueda de responder a este interrogante, infobaeprofesional.com dialogó con Christian Vila Toscano, consultor de la firma de seguridad I-Sec, quien reconoció los problemas de seguridad que posee esa modalidad de conexión inalámbrica.

“El Wi-Fi está casi desprotegido, y de ahí que los atacantes puedan moverse tranquilamente con sólo conocer la tecnología”, señaló.

Asimismo, Vila Toscano expresó que “la seguridad en el caso del Wi-Fi, y para variar, es reactiva. O sea, los usuarios siempre toman medidas de protección una vez ocurrido el ataque”.

“En la mayoría de los casos, el usuario se contenta con tener acceso a Internet en su notebook o Palm, pero desconoce que si no toma los recaudos adecuados puede sufrir el seguimiento en la navegación o una intromisión en la actividad de la PC”, agregó.

Vila Toscano sostuvo que, dado este escenario, no es raro ubicar modalidades de ataque ya consolidadas. Entre las más comunes mencionó “la práctica de robar contraseñas en sitios de acceso público” y modalidades sofisticadas como “el robo de datos a empresas desde distancias de hasta 14 kilómetros”.

“Como es de suponer, existen personas que se dedican exclusivamente a hacer este tipo de robos. En algunos casos, los atacantes buscan acercarse a 100 metros de la red de una empresa y con antenas potentes acceden a la red Wi-Fi del emprendimiento para luego quedarse con información calificada desde el exterior”, precisó.

El especialista tambiín mencionó al “War driving” como otra forma de ataque en ascenso. “El War driving consiste en intentar penetrar en una red desde un auto en movimiento. El coche gira al tiempo que desde una notebook el ciberdelincuente busca encontrar alguna red inalámbrica abierta”, explicó.

En la actualidad, y por poner un ejemplo, la mayoría de los Access Points que funcionan de manera pública en Buenos Aires –que superan los 200– carecen de utilidades de encriptación capaces de asegurar la navegación.

Desactivar al atacante
“Para proteger la red Wi-Fi existen 2 protocolos: WEP y WPA. La mayoría de quienes dan el servicio en lugares públicos no los implementa o utiliza, pero pueden ser muy efectivos”, señaló Vila Toscano.

El protocolo WEP (Wired Equivalent Privacy) consiste en un sistema de cifrado que permite resguardar la información que se transmite.

Si bien no se trata de un recurso infalible, es recomendable configurar correctamente esta herramienta como una primera medida de protección, según el entrevistado.

La opción WPA (Wi-Fi Protected Access) es una aplicación para la protección de redes Wi-Fi que surgió a modo de mejora del sistema WEP.

Brindar seguridad en materia de Wi-Fi es una obligación que, asegura Vila Toscano (foto a la izquierda), recae directamente sobre las espaldas de quien está ofreciendo un punto de acceso inalámbrico.

“Configurar la seguridad no es tan difícil. Basta con activar algunas casillas en los dispositivos que dan señal Wi-Fi y que hoy es común ubicar en bares, aeropuertos, o cualquier oficina. Normalmente se los enchufa a cualquier boca de red y funcionan, pero esos Access Points deben ser configurados antes de dar navegación”, dijo.

Igualmente, Vila Toscano sostuvo que “como en otros aspectos, la problemática tiene su origen en una cuestión de conocimiento antes que de costos”.

Wi-Fi del vecino
El consultor comentó que tambiín resulta muy común encontrar situaciones de usuarios hogareños que carecen de protección en las redes de sus casas.

De ahí que no sea tan raro que en edificios de departamentos, por ejemplo, cualquiera que disponga de una placa Wi-Fi pueda navegar utilizando la red instalada por un vecino.

“La comunicación Wi-Fi no reposa en la reducción de alcance de la señal. Como medida de protección eso no sirve, porque cualquier que cuente con un dispositivo muy potente podrá meterse en la red y monitorear el tráfico que hay en ella si lo desea”, apuntó Vila Toscano.

Y aportó una solución: “la mejor manera de asegurar el acceso a la red es configurarla para que pida un usuario y contraseña a todo aquel que intente ingresar en ese canal”.

Con la búsqueda del rídito económico entre ceja y ceja, los ciberdelincuentes ya no sólo atentan contra el sector corporativo, sino que ahora tambiín apuntan sus cañones a la esfera del usuario común.

“Todos son usuarios de riesgo prácticamente. Esto se debe, como causa fundamental, a la expansión que vive el Wi-Fi. Antes era un recurso que utilizaban unos pocos. Ahora es una tecnología adoptaba por una amplia mayoría”, argumentó el especialista.

Consejo seguro
Vila Toscano explicó que, como primera medida para asegurar la navegación de quienes utilizan Wi-Fi, quien instala y provee el servicio “debe implementar las medidas de protección que traen los dispositivos, aunque sea en desmedro de la productividad de la red”.

“No es tan complicado de concretar”, comentó. Y añadió: “Las herramientas de seguridad vienen incluidas en los dispositivos y sólo debe hacerse clic en una casilla para que ístas empiecen a operar”.

“Una vez efectuado eso, quien controla el Access Point debe entregarle una contraseña de acceso a cada usuario. O sea, que si una persona va con su notebook a un bar, el mozo o dueño debería entregarle un papel con la contraseña. Si se quiere acceder, primero debe tenerse la clave”, destacó.

El especialista reconoció que “hasta el momento, nunca vi que hicieron eso en los lugares públicos que dan acceso Wi-Fi en Buenos Aires”.

“Este comportamiento debería comenzar a cambiar cuanto antes en tanto, de seguir, incluso podría derivar en complicaciones judiciales para quien ofrece conexión inalámbrica en su bar o cybercafí”, concluyó.

Puntos Importantes
En la mayoría de los casos, el usuario se contenta con tener acceso a Internet en su notebook o Palm, pero desconoce que si no toma los recaudos adecuados puede sufrir el seguimiento en la navegación o una intromisión en la actividad de la PC.

En la actualidad, y por poner un ejemplo, la mayoría de los Access Points que funcionan de manera pública en Buenos Aires –que superan los 200– carecen de utilidades de encriptación capaces de asegurar la navegación.

Brindar seguridad en materia de Wi-Fi es una obligación que, asegura Vila Toscano, recae directamente sobre las espaldas de quien está ofreciendo un punto de acceso inalámbrico.

Las herramientas de seguridad vienen incluidas en los dispositivos que dan conectividad Wi-Fi y sólo debe hacerse clic en una casilla para que ístas empiecen a operar.

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