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Capital

EL financiamiento de las pymes en crisis

El enemigo principal de las sociedades comerciales o industriales es la desconfianza. Y contra ella hay que luchar. Los fideicomisos bien operados y transparentes, son una herramienta adecuada para dar el gran paso.

Las empresas que no son líderes, pagan tasas de interís mucho mayores que las empresas de gran tamaño. Por otra parte no gozan de los beneficios de financiarse a mediano y largo plazo como lo demandan las necesidades de aumento de la producción, los cambios tecnológicos, la capacitación de personal y los desarrollos de mercados (nuevos o actuales)

Las PyMES prácticamente se autofinancian. La competencia aumenta, la competencia externa comienza nuevamente a ganar mercado, los productos envejecen, los servicios empresarios no se actualizan de modo de acompañar el crecimiento de la demanda real y la potencial y son sustituidos con mayor facilidad. La falta de formación del capital de trabajo no es un imposible ni un concepto abstracto, es algo concreto y que debe tener solución a corto plazo para expandir la producción, el comercio y la prestación de servicios.

Los argentinos como personas de racionalidad económica fuimos sometidos a fuertes shocks que generaron una creciente desconfianza a las instituciones justificas vinculadas al quehacer financiero. Se deterioró la confianza con las instituciones y las personas. Cada vez nos hicimos más desconfiados. Por suerte has instituciones jurídicas que aún está solidamente consolidadas pero lamentablemente poco conocidas pero muy eficaces. Una de ellas es el “Fideicomiso”.

Institución y palabra de origen romano que de naturaleza compuesta que induce a la fe en el otro y a la comisión que ser cobra por ser un bastión de la fe pública. Algo bastante olvidado en nuestra maltratada sociedad, tanto en lo referente a empresarios receptores, inversores y ahorristas.

Las PyMES no pueden seguir el camino del crecimiento a fuerza de autofinanciamiento. El sistema bancario y sus regulaciones son agobiantes y repercuten en la posibilidad de acceder a críditos que permitan capitalizar a las PyMES y permitir en el corto plazo el giro comercial y en el medianos y largo plazo estimular la inversión. Ya se empieza a tener la sensación de que se está llegando al límite o saturación de la capacidad del autofinanciamiento y de las líneas de crídito que otorgan los bancos para facilitar su expansión. Los instrumentos tradicionales se muestran insuficientes. Pero hay solución.

El primer principio que debe regir en forma operativa al sistema financiero con las PyMES, es el establecimiento de vínculos estrechos de confianza y fuidez entre empresarios y el mercado de capitales. Lograr una verdadera complementación para culminar en una adecuada integración. Para ello es necesario el desarrollo de instrumentos acordes a la complejidad de las operaciones. Dinero, confianza y seguridad jurídica son tres elementos que necesitan integrarse para que funciones en conjunto y se desarrolle un modelo sustentable a largo plazo.

La figura del fideicomiso tal como se expresó anteriormente, es dadas las características y funcionamiento de nuestro mercado de capitales, se muestra como la figura más idónea acorde a nuestra idiosincrasia.

Quienes son constituyen tienen roles bien definidos y responsabilidades acotadas a priori.

-El Fiduciante o Fideicomitente: es quien transfiere bienes, dineros o derechos al fiduciario para que lo afecte a un uso o destino particular;

-El Administrador o Fideicomisario que es quien organiza y controla el fondo;

-El Fiduciario que es quien recibe la titularidad de los bienes aportados por el Fideicomitente y/o puede ser el que dispare la idea objeto del fideicomiso;
-El Beneficiario que es el que recibe los beneficios del fideicomiso.
Existen distintas formas de constitución de un fideicomiso ya que puede estar destinado a administrar bienes como que se puedan realizar inversiones. Y en ese espacio es donde los organizadores de los fideicomisos puede aportar al desarrollo de las PyMES ya que representan formas más expeditivas para el recupero de los activos ya que los bienes incorporados a los fideicomisos dejan de formar parte del patrimonio del fideicomitente.

En el caso de los fideicomisos que toman fondos fiduciarios comunes, crean certificados de participación que son vendidos como valores de inversión que equivalen a certificados de copropiedad.

Es importantes que nuestros empresarios PyMES confíen en estas tradicionales pero poco habituales formas de captación de fondos como son los fideicomisos, que son de uso corriente en países desarrollados en empresas de ese porte y que comienzan sus actividades con limitaciones de capital y no pueden consolidarse sin aportes de terceros.

El enemigo principal de las sociedades es la desconfianza. Y contra ella hay que luchar. Los fideicomisos bien operados y transparentes, son una herramienta adecuada para dar el gran paso.

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