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Capital

La gran farsa del caso Puthod

A medida que pasan las horas, el secuestro de Juan Evaristo Puthod se vuelve más sospechoso e inverosímil. Hay grandes incongruencias y constantes contradicciones en el discurso del reaparecido militante, las cuales se suman al hermetismo oficial sobre el tema. Este periódico, por caso, intentó vanamente conseguir el testimonio de algún funcionario de la Secretaría de Seguridad de la provincia de Buenos Aires –es dable mencionar que en otras oportunidades no hemos tenido problema alguno para hacerlo– o de alguna fuerza de seguridad involucrada en la investigación de este caso. El hermetismo ha sido absoluto.

Lo cierto es que, a medida que pasa el tiempo, crecen las dudas y muchos empiezan a asociar lo sucedido a Puthod con el caso de la rara desaparición –y posterior aparición– de Luis Gerez, donde importantes personeros del gobierno de Nístor Kirchner aparecieron rozados en medio de la trama y por lo cual se debió desactivar la indagación judicial.

Si bien hay muchas similitudes entre ambos casos, más de las que a primera vista podrían especularse, la más macabra tiene que ver con la participación kirchnerista detrás de lo sucedido.

Sospechas en Zárate

A pocas horas de haber sido secuestrado el militante Juan Puthod, Tribuna de Periodistas planteó sus sospechas en torno a la veracidad de la información que transmitían los grandes medios de información y fue el primero en develar la trama oculta de lo sucedido. Si bien dos colegas de Tribuna habían sido alertados por fuentes oficiales –con asombrosa anticipación– acerca de que esto iba a suceder, existen una serie de hechos que llevan a dudar acerca de lo que asegura la indagación oficial. Veamos.

Puthod asegura que fue secuestrado en la intersección de las calles Ameghino y Almirante Brown, una de las zonas más concurridas de la Ciudad de Zárate, especialmente a las 19:40 horas, momento en el cual jura haber sido "chupado".

En la esquina donde supuestamente fue secuestrado Puthod existe una de las heladerías más conocidas de Zárate, Cremolatti, donde permanentemente circulan empleados que hacen delivery. Ninguno vio ni escuchó nada, lo cual es raro.

Es intenso el tránsito (ver fotografías adjuntas) frente a Cremolatti, donde permanentemente hay automóviles circulando, especialmente a la hora en que Puthod asegura haber sido "levantado". ¿Son tan imbíciles sus captores, que lo secuestraron justo en esa esquina, a dos cuadras de la Casa de la Memoria, corriendo el riesgo de que alguien los vea, incluido algún vecino que conociera a Puthod?

Alan Videla, un brillante periodista de Zárate, que colaboró con esta investigación, confirmó hace unas horas las sospechas planteadas: "El problema, querido Christian, es que las 19:40 es una de las horas más transitadas para todas aquellas personas que trabajan en la zona cíntrica. Toda persona que trabaje en oficinas o comercios ubicados sobre la calle Justa Lima –totalmente alumbrada, al igual que Ameghino y Brown– pasan por esta esquina para dirigirse ya sea a Barrios Villa Fox, Villa Carmencita, Barrio Bosch o a las afueras de Zárate, Campana u otro distrito”, dijo.

“Además, si hay algo por lo que se caracteriza Zárate, es por la cantidad de policías desparramados en la zona cíntrica, sólo en la zona cíntrica”, agregó. Más claro, echarle agua.

Dudas y más dudas

En Zárate –ciudad a la que concurrió este cronista hace unas horas– el escepticismo es mayúsculo y la mayoría de sus habitantes creen que lo sucedido con Puthod fue algo "armado". Nadie se anima a arriesgar cuál sería la motivación, pero todos coinciden en destacar las contradicciones del discurso del desaparecido militante.

Este periódico armó su propio cuestionario de dudas, el cual –como se dijo más arriba– se intentó sin íxito plantear a algún funcionario del Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Algunas de esas dudas que nadie se anima a responder:

¿A quí se deben las groseras contradicciones de Puthod a la hora de describir cómo fue secuestrado?

¿Cómo es que no vio a sus secuestradores? ¿No es pueril el argumento de que siempre permanecieron del lado izquierdo de su persona, donde íl no tiene visión?

¿Por quí el fiscal Martín Zocca se declaró incompetente en esta investigación?

¿Por quí Puthod asegura con vehemencia que sus captores son Grupos de Tareas de la dictadura y luego admite que, según las voces que escuchó, rondaban los "cuarenta y pico de años" (obvios adolescentes durante la dictadura)?

¿Por quí mintió al asegurar que había pedido una "custodia personal" en el Juzgado de Zarate?

¿Por quí no tenía custodia personal si venía siendo amenazado (de acuerdo a la Ley 25.764, de Protección de Testigos, Puthod debería haber tenido una custodia permanente)?

¿Es casual que todos los testigos amenazados y evaporados de estos últimos años están relacionados íntimamente al Frente para la Victoria?

¿Es casual que tanto Gerez como Puthod estín fuertemente relacionados con el ex piquetero Emilio Pírsico?

¿Cómo es posible que se estí pensando en el corrupto juez Federal Federico Faggionato Márquez para llevar adelante esta causa judicial?

A las dudas mencionadas se suman otras que nadie se atreve a responder. En tal sentido, en estas horas se vive un gran nerviosismo en el Juzgado de Garantías de Zárate, ya que la declaración testimonial de Puthod fue más que endeble y no aportó mucho más que lo que habló con los medios. Por lo bajo, Graciela Cione –la jueza a cargo de esta causa– admite que evalúa aceptar la "declinación de competencia" para que la "papa caliente" pase en el corto plazo al Juzgado Federal de Campana.

La incertidumbre es elocuente, salvo para los grandes medios de comunicación, que no perciben ninguna rareza en lo sucedido y que permiten que la sociedad sea burlada una vez más.

Uno de los pocos que se animó a cuestionar lo sucedido ha sido diario Perfil al plantear sus dudas en una entrevista realizada al propio secuestrado: "Al momento de contar la liberación, aparecieron algunas dudas en el relato de Puthod. ‘Me bají solo del auto, me quedí parado, esperando el tiro. Cuando se aleja el auto ni siquiera intento mirar. Me tirí la gorra a la miírcoles, salí corriendo y me parí de golpe porque sentí que me iba a infartar’, comenzó.

-Puthod, en la remisería lo vieron llegar con la gorra puesta.

-Yo me saquí la gorra y la tirí, salí corriendo, y el frío en la cabeza me hizo volver a agarrar la gorra. Volví, la agarrí y salí.

-Ahí tambiín dicen que se presentó diciendo ‘yo soy el secuestrado’.

-No, yo le dije que pida un coche, me pregunta quí me pasa y entonces le digo: ‘Me acaban de liberar, yo estaba secuestrado’.

-¿Por quí pese a su estado no esperaron a la ambulancia?

-Porque llegó primero mi señora y lo que pensó ella es en llevarme a un hospital. Vio las condiciones en que estaba. Al salir llega la policía (…).

-Hay gente que duda del secuestro…

-Salieron a decir que el Gobierno fabricó el secuestro para frenar el conflicto con el campo. ¿Quí tengo que ver yo con el campo? La gente tiene boca, que hable, pero que sea un poco coherente”.

Como puede verse, cada palabra pronunciada por Puthod genera más incertidumbre y sospecha.

El acuerdo secreto

La desaparición de Juan Puthod debe entenderse como un acuerdo de partes que oportunamente será develado públicamente.

¿A quí nos referimos? Pocos días antes de la desaparición del militante, se planificó en Puerto Madero –donde reside diariamente Nístor Kirchner– una acción de conmoción a la opinión pública que tendría como objetivo sensibilizar a la sociedad y poner al gobierno en posición defensiva ante ciertos conflictos que se viven en la actualidad.

En ese marco, se planeó la desaparición pactada de Puthod y otros hechos que irán sucediendo a lo largo de los días venideros –uno de ellos ha sido la amenaza de muerte a Hebe de Bonafini por “portero elíctrico”, conocido hace pocas horas–, lo cual está siendo manipulado casi íntegramente por funcionarios bonaerenses de la mano de un importante ministro de la Nación que suele estar detrás de este tipo de movidas. Todo con la venia del ex presidente Nístor K.

“Si alguien se atreviera a cruzar los llamados telefónicos entre Casa de Gobierno, el bunker de Puerto Madero, la Secretaría de Seguridad (bonaerense), el celular de Emilio Pírsico y los telífonos de Puthod, se descubriría la trama completa. Es escandaloso”, aseguró a este periódico un incansable funcionario que transita los pasillos de Balcarce 50.

Ahora, ¿cuál ha sido el beneficio de Puthod en todo esto? Esto es parte de la historia desconocida de la trama.

La Casa de la Memoria es una institución que no tiene subvenciones de ningún tipo, ni siquiera por parte de la Municipalidad de Zárate. Oportunamente, el cofundador de la institución, Martín Labró pidió públicamente ayuda oficial: "Ojalá que esto sirva a las autoridades nacionales y provinciales para darse cuenta que necesitamos su apoyo. Estamos 3 mil, 4 mil pesos abajo", admitió.

Esta fue justamente la prenda de cambio: a Puthod se le prometió una serie de importantes subsidios en el corto/mediano plazo para sostener la Casa de la Memoria a cambio de fingir su propio secuestro y aparición.

Más tarde que temprano esto será develado, ya que el kirchnerismo suele publicar en el Boletín Oficial la mayoría de sus coactivas "donaciones".

Concluyendo

La decadencia del país está asociada de manera inevitable a los desaguisados cometidos por ciertos funcionarios y oportunos grupos de poder en las sombras; pero no se debe dejar de sumar a gran parte del periodismo argentino, el cual acompaña las oficiales mentiras de turno a travís de su pluma acrítica. Lamentablemente, esta tendencia es cada vez mayor, las operaciones de prensa están a la orden del día y los sobres con dinero que las ocasionan no cesan de circular.

El precio de esto es más grave que el que muchos creen. Mientras algunos bolsillos se llenan con dinero corrupto, la sociedad es saqueada impunemente a la vera de la "tinellización" social.

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