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Capital

La Argentina perderá U$S 3

Uno de los efectos principales de la aplicación de retenciones móviles a las exportaciones de soja será una fuerte retracción de este pujante sector en la Argentina.

“El mercado mundial asiste entre atónito y sorprendido a los efectos de la aplicación de retenciones móviles a los granos, anunciadas por el Ministro de Economía, Martín Lousteau. Por supuesto que nuestros competidores, Brasil, Estados Unidos y Uruguay, están más que agradecidos y apuntan a aumentar su producción de soja y ganar los mercados que la Argentina, el país más competitivo del mundo, dejará de abastecer”, señaló el consultor agropecuario Pablo Gustavo Adreani, en una entrevista que le realizó LA GACETA. Según el experto, son muy pocos los antecedentes en el mundo en que un gobierno, en aras de defender su mercado interno, decide sacrificar rodeos vacunos, vacas lecheras y ahora productores de soja y girasol.
– ¿Quí impacto inmediato puede producir la medida oficial en el sector agrícola?
– Con esta medida, el Gobierno le ha cortado las alas a uno de los sectores más competitivos del mundo para producir, procesar y exportar productos derivados de la soja. Fuimos, durante esta última dícada, el país que más aumento sus exportaciones, con lo que se logró abastecer el 86% del crecimiento de la demanda mundial de aceite y harina de soja. Da la sensación de que al Gobierno le parece imposible aplicar un modelo que resuelva el hecho de que haya un mercado consumidor mundial al que la Argentina exporta productos alimenticios para más de 500 millones de habitantes, mientras que dentro de nuestras propias fronteras existen millones de personas por debajo de la línea de pobreza. Con estas nuevas medidas, el Gobierno logra poner un freno al excepcional crecimiento de la producción argentina, tanto en aumento de superficie como de productividad de la mano de paquetes con alta tecnología. Hay que tener bien en claro que la expansión de la soja en esta ultima dícada se produjo en su mayor parte sobre el NEA y NOA, con lo que el cultivo ganó más de 4 millones de hectáreas. En esa zona, la soja se pudo expandir debido al fuerte incremento en su precio que logró compensar el fuerte impacto de los fletes debido a la mayor distancia a los puertos.
– Entonces, ¿puede disminuir la producción de granos en las regiones alejadas?
– Con este nuevo nivel de retenciones, muchas zonas productoras no van a poder producir más soja, y, en su gran mayoría, no son áreas que se puedan reemplazar en forma automática por maíz o por girasol. La soja se adapta muy bien a dichas zonas y ya comenzaba a colonizar zonas antes impensadas, como Las Lajitas, en Salta; Charata, en Chaco, y Bandera, en Santiago del Estero. Al retirarse la soja, los campos no podrán ser utilizados y el precio de la tierra bajará, al igual que el costo de los alquileres. Además, habrá un íxodo de las poblaciones del interior. Es muy probable que para la próxima campaña agrícola 2008/09 se dejen de sembrar 2 millones de hectáreas de soja, pues el precio no compensará el mayor costo del flete, con una potencial caída en la producción de 6 millones de toneladas, equivalentes a u$s 3.000 millones menos de ingreso de divisas y u$s 1.200 millones menos de recaudación por retenciones. Nos alejamos de las 100 millones de toneladas y vamos a ir en una pendiente cada vez más negativa para el sector agropecuario. El daño que se ha producido no es solo en el precio de la soja, sino tambiín en todo el entramado socioeconómico y cultural que rodea al cultivo. Siguiendo las palabras del ministro de Economía, podemos decir que el Gobierno ha aportado una gran dosis de previsibilidad al negocio: ahora es más previsible que muchos productores de soja se fundan.
– ¿Cuál será el efecto de las retenciones móviles?
– De acuerdo a la nueva tablita de retenciones móviles, en base al precio FOB actual de U$S 483 por tonelada de soja, el precio FAS teórico (de mercado interno) previsible debería ser U$S 292 la tonelada. Pero el dato más importante es el siguiente: por cada aumento de U$S 100 por tonelada en el precio internacional de la soja, el productor obtiene un aumento de U$S 19, y esto ocurre cuando saltamos de una soja de U$S 500 FOB a U$S 600. Pero cuando el mercado pasa de U$S 600 a U$S 700, la mejora en el precio para el productor es de apenas U$S 5. Con este esquema de previsibilidad lo único previsible es que la Argentina comenzara a perder en el futuro áreas agrícolas, producción , mercados y para el Gobierno caerán el ingreso de divisas y recaudara mucho menos en concepto de retenciones. Conclusión: por más que los mercados acusen fuertes subas el productor va a ver pasar los mejores precios y deberá conformarse con las migas que dejan los cortesanos. Con este esquema la Argentina potencia alimenticia mundial es inviable, los productores no podrán resistir por mucho tiempo el aumento de costos internos y deberán optar por dos caminos: retirarse del negocio o bajar el nivel tecnológico ante la imposibilidad de capturar precios más altos. Los productores deben olvidarse, al menos para los próximos cuatro años, de obtener mayores ingresos a los ya definidos por el Gobierno. Si bien el maíz y el trigo se han visto beneficiados en forma indirecta, lo concreto es que la expansión del área agrícola en la última dícada -más de 4 millones de hectáreas-, se produjo de la mano de la soja en zonas como el NEA y el NOA. Todo indica que las tablita inventada por el Ministerio de Economía se realizó en una planilla de excell, sin tener en cuenta la realidad productiva en las distintas zonas de producción. Los productores no perderán sus tierras, sino su renta, y el interior quedará cada vez más despoblado.

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